Hablando sobre las crisis

Una crisis es un estado que aparece cuando se fractura el equilibrio emocional de una persona a causa de un acontecimiento inesperado, potencialmente peligroso o de una transición vital difícil.

Una crisis personal es un acontecimiento que conduce a cambios importantes en nuestra vida donde tenemos conflictos que nos obligan a tomar decisiones que en otras circunstancias nunca nos las hubiésemos planteado.

Cuando hablamos de crisis, lo que importa es como la persona percibe lo que le crea malestar frente a  los acontecimientos.

Cuando experimentamos una crisis, perdemos el control  que tenemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras vidas. Nos sentimos desequilibrados y  desorientados. La intensa experiencia emocional  genera más desequilibrio. Algunas de las respuestas que más se presentan son: apatía, depresión, sentimientos de culpa y  pérdida de la autoestima.

Atravesar por una crisis personal forma parte del curso natural de la vida. Trae nuevas exigencias que nos generan temor y desconcierto por ser desconocidas. Nos sentimos desbordados y necesitamos un tiempo, un periodo de transición para poder adecuamos a las demandas que trae el cambio. Quizás tengamos que cambiar algunos de nuestros valores, convicciones por lo que nos vemos obligados a reestructurar nuestros objetivos después de pasar por una etapa de confusión.

Durante este periodo podemos sentirnos perdidos y experimentar una sensación de vacío interior. De hecho, la crisis personal casi siempre es una fase de reencuentro con nosotros mismos, de reestructuración de nuestro “yo” y de nuestras metas.

Es normal que estas situaciones provoquen sufrimiento, dolor, tristeza y angustia o ansiedad, emociones que pueden llegar a somatizarse.

La forma que tenemos de responder y reaccionar ante las crisis depende de nuestras experiencias pasadas (de cómo hemos reaccionado cuando nos hemos enfrentado a crisis menos importantes a lo largo del tiempo) y de nuestro estilo y filosofía de vida. Las variables socioculturales también influyen en el significado que damos a las crisis y a las reacciones que tenemos ante ellas.

Tipos de Crisis

Hay seis tipos de crisis emocionales:

1.- Crisis por desconocimiento, que son la consecuencia de la falta de información: por ejemplo, no saber qué trabajo escoger, a qué especialista médico acudir para el tratamiento de un síntoma en particular, a qué planes de vida se puede optar, o a quién pedirle que.

2.- Crisis vitales evolutivas, que están relacionadas con las diferentes etapas de desarrollo que todos pasamos a lo largo de la vida, son cambios previsibles que nos plantean nuevos desafíos. Pueden reflejar temas relacionados con la dependencia, los conflictos de valores, la identidad sexual,  relaciones  de intimidad, responder ante la autoridad o seguir una disciplina. Normalmente, este tipo de crisis surgen en momentos de transiciones cruciales en nuestro desarrollo y nos obligan a hacer reestructuraciones en nuestro “yo”.  Las más usuales son: la crisis de la adolescencia, de la mitad de la vida y de la tercera edad, aunque no todas las personas viven estos cambios como una crisis.

3.- Crisis situacionales, que están causadas por situaciones imprevistas y repentinas que representan un cambio para el que no estábamos preparados. El divorcio, los cambios de pareja, la aparición de una enfermedad grave, la muerte de un ser querido, el cambio de trabajo, la pérdida del trabajo, problemas financieros, la migración, cambios radicales en el estilo de vida y la adaptación a nuevas condiciones de vida.

4.- Estrés post-traumático, que son el resultado de situaciones estresantes difíciles de controlar, que superan emocionalmente a la persona. Algunos ejemplos serían las violaciones, las agresiones, la muerte sorpresiva de un ser querido, la pérdida repentina del trabajo o del estatus social, el inicio  de una enfermedad grave, los accidentes, las guerras o las pandemias.

5.- Crisis psicopatológicas, que son crisis precipitadas por problemas  preexistentes. La psicopatología subyacente complica la forma de afrontar una situación determinada, exagerándola hasta que alcanza las dimensiones de una crisis.

6.- Emergencias psiquiátricas, que son situaciones de crisis en las que el funcionamiento general de la persona está gravemente trastornado y  no puede responder en forma consciente y responsable, convirtiéndose en un peligro para sí misma y para los demás.

Podemos ver que las crisis se dividen en dos categorías fundamentales: crisis propias del desarrollo, que tienen que ver con el crecimiento y con la superación de diversas etapas, y las crisis situacionales, que son el resultado de situaciones estresantes de origen interno o externo. Ambas se caracterizan por poseer una gran carga emocional que afecta nuestra capacidad para enfrentar los problemas. Durante ese período muchos de nuestros hábitos se desestabilizan y  disminuye nuestra capacidad de adaptación. Esto implica sentir mucha incertidumbre, impotencia y pérdida del control.

niño asustado

Fases de las crisis

Generalmente una crisis personal transcurre a través de diferentes etapas, parecidas a las que atravesamos en el duelo ante una pérdida.

Fase 1: Negación. No aceptamos lo sucedido. Ocurre cuando la noticia te sorprende.

Fase 2: Desconcierto, que viene acompañado de inestabilidad emocional: miedo, temor, angustia, rabia, dolor. Estas emociones pueden durar mucho tiempo.

Fase 3: Aceptación: Al principio las emociones negativas se van alternando hasta que nuestra conciencia acepta la realidad tal cual es y la persona se siente mas preparada para afrontarla.

Fase 4: Búsqueda de recursos adicionales para resolver el  problema. Si tiene éxito en esta fase, podrá redefinir el problema y resolverlo o resignarse a vivir con él.

Fase 5: Cuando todo transcurre bien, se supera la crisis personal y se sale fortalecido. Cuando la persona se estanca en el proceso pueden aparecer estados depresivos, trastornos de ansiedad y problemas de comportamiento.

En este proceso de transformación es muy importante que logremos superar el temor y recuperarnos del impacto emocional para fortalecernos y afrontar la situación haciendo los cambios que son necesarios.

Claves para superar las crisis emocionales

  1. No magnificar el problema y cambiar el enfoque de los pensamientos.
  2. Aceptar la situación. Dejar de luchar contra ella y vivirla.
  3. Asumir la responsabilidad de lo que está pasando.
  4. Observar qué es lo que nos ha llevado a esta situación.
  5. No permitir que tus pensamientos aumenten tus preocupaciones.
  6. Desarrollar nuevas actitudes y fortalezas para poder hacer frente al problema.
  7. Frenar el enfado hacia la situación.
  8. Contratar la ayuda de un profesional.

Otros recursos que puedes buscar para afrontar la crisis son:  la psicoterapia breve, la visualización, la terapia cognitiva, la respiración consciente, la hipnosis, la meditación o mindfulness y las  técnicas EMDR.

Por otro lado, una crisis personal muchas veces lo que nos indica es que no estamos satisfechos con algún aspecto de nuestra vida y tenemos que cambiar algo, en estos casos, la crisis supone una oportunidad para replantearnos nuestra vida y hacer cambios importantes.

En el caso de que la crisis personal tenga como causa una situación externa que no te satisface y que está en tu mano cambiar (aunque tengas miedo o dudas), puedes buscar el coaching que te ayuda a tomar decisiones, focalizarte y acompañarte en el proceso de establecer y alcanzar nuevas metas para cambiar el rumbo de tu vida.

Lo que te dejan las crisis

Ante las crisis podemos adoptar dos estrategias: aceptarlas e intentar salir fortalecidos o hundirnos. De nosotros depende si la crisis se convertirá en una oportunidad para crecer o en una situación que dé lugar trastornos adaptativos.

  1. Gestionar mejor las emociones.
  2. Desarrollar habilidades de resolución de conflictos.
  3. Mayor autoconocimiento y más confianza en tus capacidades.
  4. Adecuar tus expectativas a nuevas situaciones.
  5. Aceptar las pérdidas y los cambios como una parte inevitable de la vida.
  6. Salir fortalecido desarrollando una actitud más resiliente.
  7. Concentrarte en los aspectos positivos que no has podido ver.

En conclusión, las crisis nos llevan al reencuentro con nosotros mismos para reestructurar  nuestro “yo” y nuestras metas. Son parte de la vida y es importante buscar el apoyo de la familia, amigos o de profesionales capacitados para ayudarnos a resolverla. Siempre es aconsejable afrontar la crisis y cuanto antes, mejor.

Saludos

María Elena

Sobre el autor del artículo María Elena Trujillo

Soy psicóloga, astróloga y coach. En el proceso e integrado varios enfoques lo cual me permite comprender ciertas experiencias de vida no frecuentes ni comunes para todos. Entiendo que hay diversas formas de ser y de estar en el mundo. Mi propósito es apoyarte y acompañarte en el proceso del descubrimiento de tí mismo, de aceptarte tal cual eres y mostrar cómo usar tus habilidades, capacidades y dones en tu propio beneficio. La meta es que logres conocerte más a tí mismo para desarrollar mayor coherencia, armonía, prosperidad, amor y agradecimiento por la vida.

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