La crisis existencial y el propósito de vida

crisis existencial

Las personas nos podemos cuestionar el sentido de las cosas que hacemos y nuestra propia existencia cuando carecemos de un propósito vital claro, lo cual genera un malestar y una sensación de vacío que pueden desencadenar en una crisis existencial.
Por esta razón, la búsqueda de un propósito de vida es fundamental para superar una crisis existencial, y la crisis misma puede ser un camino para encontrar ese propósito.

La relación entre la crisis existencial y el propósito de vida conlleva tres procesos:

  1. Búsqueda de significado:
    Una crisis existencial a menudo surge de la sensación de falta de sentido o propósito en la vida.
    Cuando las personas cuestionan su existencia, se preguntan “por qué estoy aquí” o “cuál es mi propósito”.
    La ausencia de un propósito claro puede intensificar la angustia existencial.
  2. Reevaluación de valores:
    Las crisis existenciales pueden impulsar a las personas a revaluar sus valores y prioridades.
    Este proceso de introspección puede llevar al descubrimiento o redescubrimiento de un propósito de vida más auténtico y significativo.
  3. Transformación personal:
    Aunque dolorosa, una crisis existencial puede ser un catalizador para el crecimiento personal y la transformación.
    Al enfrentar las preguntas fundamentales sobre la existencia, las personas pueden encontrar un nuevo sentido de dirección y propósito.

Te comparto algunas reflexiones que pueden ayudarte:

  1. Acepta la crisis como parte del camino
    No estás solo/a. Las crisis existenciales son más comunes de lo que parece, y muchas veces surgen en momentos de cambio, pérdida o simplemente cuando nos detenemos a cuestionar todo.
    Pregúntate: ¿Qué me está pidiendo esta crisis? ¿Qué parte de mí necesita atención?
  2. Silencio y conexión interior
    El ruido externo puede distraernos de lo que realmente sentimos. Practicar la meditación, escribir en un diario o simplemente pasar tiempo en la naturaleza ayuda a reconectar contigo mismo/a.
    Ejercicio: Escribe sin filtros durante 10 minutos al día. Pregúntate: ¿Qué me hace sentir vivo/a? ¿Cuándo me siento más yo?
  3. Explora tus valores y pasiones
    El propósito de vida suele estar alineado con tus valores más profundos. ¿Qué cosas te importan de verdad? ¿Qué temas o causas te encienden?
    Haz una lista de:
    • Lo que amas hacer.
    • Lo que se te da bien.
    • Lo que el mundo necesita.
    • Lo que podrías hacer incluso sin que te paguen.
    “Esto se basa en el concepto japonés de Ikigai”
  4. Comparte tu proceso con otros
    A veces necesitamos espejos: amigos, terapeutas, mentores. Compartir lo que estás sintiendo puede darte claridad o mostrarte perspectivas que no habías considerado.
  5. Empieza con pequeñas cosas
    No necesitas tenerlo todo resuelto hoy. El propósito no siempre llega como un rayo iluminador; a veces se revela al andar. Da pasos pequeños hacia lo que te inspira.
    Pregunta guía: ¿Cuál es el paso más pequeño que puedo dar hoy para sentirme más alineado/a conmigo mismo/a?
  6. Recuerda: el propósito evoluciona
    Lo que hoy sientes como tu propósito puede cambiar. Está bien. No se trata de encontrar “la” respuesta definitiva, sino de vivir con autenticidad y coherencia con lo que sientes ahora.

Actualmente todos estamos en un proceso de reconexión de acuerdo a los tránsitos astrológicos que anuncian cambios importantes a nivel personal, social y colectivo.

Saludos,

María Elena Trujillo Hildebrand.

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Sobre el autor del artículo María Elena Trujillo

Soy psicóloga, astróloga y coach. En el proceso e integrado varios enfoques lo cual me permite comprender ciertas experiencias de vida no frecuentes ni comunes para todos. Entiendo que hay diversas formas de ser y de estar en el mundo. Mi propósito es apoyarte y acompañarte en el proceso del descubrimiento de tí mismo, de aceptarte tal cual eres y mostrar cómo usar tus habilidades, capacidades y dones en tu propio beneficio. La meta es que logres conocerte más a tí mismo para desarrollar mayor coherencia, armonía, prosperidad, amor y agradecimiento por la vida.

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