Empatía, compasión y amor altruista

empatia

La empatía es un término utilizado en el lenguaje común y se confunde ocasionalmente con el altruismo y la compasión.

Para comenzar, la palabra empatía es una traducción de la palabra alemana Einfühlung que hace referencia a la capacidad de “sentir a los demás a partir del interior”. Fue utilizada por primera vez por el psicólogo alemán Robert Vischer en 1873 para designar una proyección mental de sí mismo en un objeto exterior al cual uno se identifica subjetivamente, como por ejemplo: una casa, un árbol viejo y nudoso o una colina modelada por el viento.

Posteriormente, el filósofo Théodor Lipps expandió esta noción para describir el sentimiento de un artista que se proyecta gracias a su imaginación no sólo en un objeto inanimado sino también en la experiencia vivida por otra persona.

La empatía es la capacidad de entrar en resonancia afectiva con los sentimientos de los demás y de tomar conciencia de su situación en forma cognitiva.

Puede ser activada por una percepción afectiva de los sentimientos de los demás o por la imaginación de lo que han vivido. En los dos casos la persona hace una distinción clara entre lo que siente y lo que siente el otro, lo cual es diferente del contagio emocional durante el cual dicha diferenciación no se realiza.

La empatía afectiva aparece de manera espontánea cuando entramos en resonancia con la situación y con los sentimientos de otra persona, con las emociones que se manifiestan a través de expresiones faciales, de la mirada, del tono de su voz y de su comportamiento.

Por otra parte, la dimensión mental de la empatía ocurre al evocar una experiencia vivida por alguien más, imaginando lo que dicha persona siente y cómo se ve afectada por la experiencia o lo que nosotros sentiríamos en su lugar.

El contagio emocional es diferente a la empatía porque al tener contacto con el sufrimiento de los demás, se siente una gran tristeza al identificarse con el proceso y se  busca evitar la situación para apartarse del sufrimiento que se observa.

El amor altruista es el deseo de que todos los seres encuentren la felicidad y las causas de la felicidad. La empatía podría conducir a una motivación altruista, que se muestra como una disponibilidad constante hacia los demás junto con la determinación de hacer todo lo que esté en nuestro poder para ayudar a cada ser para la obtención de su felicidad autentica.

Como empatía nos conecta con la naturaleza y la intensidad del sufrimiento que viven los demás, puede producir la transformación del amor altruista en compasión.

La compasión es la forma que toma el amor altruista cuando se ve confrontado al sufrimiento de los demás. El budismo la define como el deseo de que todos los seres sean libres de las causas de su sufrimiento.

El budismo concuerda en este punto con Aristóteles para quien “el aprecio” consiste en “desear a alguien lo que uno considera como algo bueno” y “ser capaz de procurárselo en la medida de lo posible”

La empatía cognitiva (no emocional) sin altruismo puede incluso llevar a utilizar a la otra persona como un instrumento para sacar provecho de la información que comunica, sobre su estado de ánimo y sobre su situación personal. Cuando esto sucede, no hay una verdadera empatía sino una simulación de la misma. La persona cuasi-empática modela un comportamiento que pareciera serlo para luego usar la información obtenida como un medio para controlar a la persona que sufre. Este es el extremo que presentan las personalidades psicopáticas y narcisistas en sus relaciones interpersonales, por lo cual hay que estar atentos ya que no todas las personas que parecen empáticas realmente lo son.

Saludos,

María Elena Trujillo Hildebrand

Sobre el autor del artículo María Elena Trujillo

Soy psicóloga, astróloga y coach. En el proceso e integrado varios enfoques lo cual me permite comprender ciertas experiencias de vida no frecuentes ni comunes para todos. Entiendo que hay diversas formas de ser y de estar en el mundo. Mi propósito es apoyarte y acompañarte en el proceso del descubrimiento de tí mismo, de aceptarte tal cual eres y mostrar cómo usar tus habilidades, capacidades y dones en tu propio beneficio. La meta es que logres conocerte más a tí mismo para desarrollar mayor coherencia, armonía, prosperidad, amor y agradecimiento por la vida.

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