La emociones secundarias

La emociones, implican un nivel de conciencia subjetivo (sentimiento), que la persona experimenta frente a un estimulo tanto interno como externo. Contemplan una dimensión fisiológica (cambios corporales internos), una dimensión expresiva – motora (manifestaciones conductuales externas) y una dimensión cognitiva (funcionamiento mental).

En la publicación anterior, escribí sobre las emociones básicas o primarias, que existen en todos los seres humanos, independientemente de la cultura. Se presentan desde el momento de nuestro nacimiento, se inician con rapidez, duran poco tiempo y forman parte de nuestro proceso de adaptación.

Las emociones secundarias son más sofisticadas porque se aprenden, se expresan y se basan en las experiencias vividas a lo largo del tiempo. Son activadas por el efecto modelaje (lo que vemos que sienten y expresan otras personas) y potenciadas por expectativas ante diferentes situaciones. Como son aprendidas, requieren de una cierta capacidad cognitiva, por lo cual se comienzan a desarrollar alrededor de los 2 o 3 años.

Según Goleman estas emociones no son compartidas por todas las personas, puesto que son aprendidas y que suelen estar compuestas por la unión de dos o más emociones básicas y varían de acuerdo a las experiencias de cada persona en su ambiente familiar y social.

Las emociones secundarias que se presentan con más frecuencia según Goleman, Plutchik y Ekman son las siguientes:

  1. Vergüenza

La vergüenza es el miedo a que los demás no nos consideren válidos ni nos acepten socialmente, o que nos encontremos en un estatus percibido como inferior al que nos gustaría estar. Esta emoción produce malestar, haciendo que se evite exponerse ante muchas situaciones o que nos adaptemos a las expectativas de los demás a costa de nuestra propia personalidad.

  1. Culpa

La culpa nace de la sensación de haber hecho algo que creemos que no deberíamos haber hecho. Es un sentimiento donde la persona se enjuicia a sí misma y siente una carga muy pesada, haciendo que se sienta mal y que sienta que es merecedora de un castigo.

  1. Orgullo

El orgullo significa estar muy satisfecho con lo que uno mismo ha hecho o como es. En su justa medida, es una emoción adaptativa y beneficiosa, pues fomenta el crecimiento de la autoestima y la seguridad. Sin embargo, en exceso puede tener repercusiones negativas en nuestras relaciones sociales.

  1. Placer

El placer es una sensación agradable que se experimenta cuando nuestras necesidades son satisfechas. Motiva el aprendizaje de comportamientos para nuestra supervivencia, como es el comer, dormir o reproducirnos.

El sentir y buscar el placer excesivamente podría tapar miedos y evitar tomar responsabilidades, llevando a adicciones a sustancias, alimentos y conductas perjudiciales por sentir que son fuente de placer.

  1. Celos

Los celos se sienten cuando se percibe una amenaza hacia algo que consideramos propio, porque le causen daño o porque nos lo puedan quitar. En cierta medida, puede ayudar a conseguir algo que se quiere, pero en la mayoría de los casos surgen por una falta de autoestima y desconfianza.

  1. Envidia

La envidia es una emoción de tristeza y enojo que se experimenta cuando una persona desea tener para sí sola, algo que otra posee. Es muy negativa porque quien la vive a veces logra dañar a la persona envidiada, causando un daño inmerecido e inesperado en esta última.

La rueda de las emociones:

Robert Plutchik, propuso un modelo más complejo conocido como la rueda de las emociones, donde representa en forma de gráfico, cómo se van combinando las emociones básicas generando las secundarias.

Las emociones secundarias serían versiones más sofisticadas de las primarias, muy dependientes del contexto social y surgidas a partir de la combinación de las emociones básicas.

Las emociones secundarias propuestas por Plutchik y las emociones básicas de las que parte son las siguientes:

Agresión (ira y anticipación)

Alarma (miedo y sorpresa)

Amor (alegría y confianza)

Ansiedad (miedo y anticipación)

Cinismo (aversión y anticipación)

Culpa (alegría y miedo)

Curiosidad (confianza y sorpresa)

Decepción (sorpresa y tristeza)

Deleite (alegría y sorpresa)

Desesperación (miedo y tristeza)

Desprecio (aversión e ira)

Dominación (confianza e ira)

Envidia (tristeza e ira)

Fatalismo (confianza y anticipación)

Incredulidad (sorpresa y aversión)

Indignación (sorpresa e ira)

Morbosidad (alegría y aversión)

Optimismo (alegría y anticipación)

Orgullo (alegría e ira)

Pesimismo (tristeza y anticipación)

Remordimiento (tristeza y aversión)

Sentimentalismo (confianza y tristeza)

Sumisión (confianza y miedo)

Vergüenza (miedo y asco)

Concluyendo, la investigación sobre las emociones es apasionante y controvertida porque refleja desde dónde conectamos con el sentir.

Ya que las seis emociones básicas, al combinarse producen emociones complejas, y que éstas últimas son condicionadas por el ambiente y el modelamiento familiar, social y cultural que ha tenido una persona, podemos entender que no todas las personas sienten las mismas emociones con la misma frecuencia e intensidad. Hay emociones prohibidas que se reprimen y hay emociones esperadas que se premian en diferentes situaciones y contextos.

 

María Elena Trujillo H.

Sobre el autor del artículo María Elena Trujillo

Soy psicóloga, astróloga y coach. En el proceso e integrado varios enfoques lo cual me permite comprender ciertas experiencias de vida no frecuentes ni comunes para todos. Entiendo que hay diversas formas de ser y de estar en el mundo. Mi propósito es apoyarte y acompañarte en el proceso del descubrimiento de tí mismo, de aceptarte tal cual eres y mostrar cómo usar tus habilidades, capacidades y dones en tu propio beneficio. La meta es que logres conocerte más a tí mismo para desarrollar mayor coherencia, armonía, prosperidad, amor y agradecimiento por la vida.

Participa y deja tu comentario: