MEDITACIÓN Y MINDFULNESS

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Meditar es algo muy sencillo y accesible para cualquier persona.

Mediante la concentración en la respiración y en el cuerpo, la mente se va calmando y se puede experimentar una relajación profunda y un estado de conciencia individual que aporta paz a nuestra vida.

Meditamos para “encontrarnos”, “reconectarnos” y “volver a casa”. Se trata de estar más unidos a nuestro centro y recuperar un estado de paz y serenidad que nos permita disfrutar de la vida con plenitud.

Cuando logramos el estado de atención plena, contactamos con el silencio profundo y nuestro estado de conciencia se expande hacia la totalidad de la existencia.

El Mindfulness es una técnica excelente para conocer nuestra mente y aquietar su funcionamiento. Meditar supone un buen entrenamiento para relajarnos y aceptar lo que va apareciendo en nuestra mente. De esta manera vamos a conocer mejor cuáles son los contenidos más significativos que se han quedado en el subconsciente y que afloran en nuestra practica al sentarnos y observar.

Para la práctica del mindfulness lo más corriente es:

  1. Sentarse con la espalda recta en un lugar tranquilo, atento de la postura corporal.  Es bueno sentarse sobre sí mismo tratando de que las rodillas toquen el suelo.
  2. Respirar en forma consciente siguiendo con atención todo el proceso de inspiración y espiración.
  3. Observar sin juicio y compasivamente los pensamientos que surgen en el proceso.

No se  buscan logros, no hay competencia ni comparaciones, se busca la conexión consigo mismo.

«No temáis nunca el instante porque dice la voz de lo eterno”

  1. Tagore

Los monjes tibetanos siempre aconsejan que cuando no sepas que hacer, es bueno que te sientas a meditar.

Mindfulness busca elevar el nivel de alerta mental y que el foco de atención se vuelva hacia nosotros mismos. De esta manera regulamos las emociones y aumentamos nuestra tolerancia hacia el sufrimiento.

Al respirar y aquietar el cuerpo también se aquieta la mente y nos damos cuenta de los pensamientos que son útiles y los que son inútiles.

Desde el punto de vista fisiológico, se ha demostrado que meditar calma el sistema nervioso, disuelve el estrés, la ansiedad y es de gran ayuda para el equilibrio psíquico y emocional.

Un saludo

María Elena

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Sobre el autor del artículo María Elena Trujillo

Soy una persona con experiencia de vida y entiendo que hay diferentes formas de ser y de estar en el mundo. Te ayudo a aceptarte a ti mismo(a) y a sentir amor y agradecimiento por la vida.

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