El abuso emocional

El abuso emocional es una forma negativa de relacionarse con otras personas. Puede ocurrir en diferentes ámbitos como el hogar, el colegio, la universidad, el trabajo, en un círculo de amistades, club deportivo, etc. y puede involucrar a una, dos o más personas.

Abusar emocionalmente de alguien implica socavar su autoestima (lo que ocurre gradualmente) y debilitar psicológicamente a la víctima, con el propósito quebrantar paulatinamente su equilibro emocional, haciéndola sentir insegura y poco valiosa como persona.

Por consiguiente, las conductas abusivas consisten en acciones, comentarios, gestos y actitudes que tienen por objeto descalificar a una persona, humillarla, degradarla, ignorarla, agredirla verbalmente, desaprobar sus ideas y acciones, burlarse o criticarla, entre otras cosas. Todo esto puede ocurrir en forma sutil y casi imperceptible ya que muchos abusadores son artistas en el arte del engaño y la manipulación.

Los abusadores, llamados también personas tóxicas, suelen emplear tácticas como aislar a la víctima de familiares y amigos (su red de apoyo y contención emocional), o limitarla económicamente, ya que necesitan controlar a la víctima buscando confundirla y haciéndole dudar de su propio criterio.

La maniobra más contundente que usan los abusadores es aislar a la víctima de cualquier fuente de información o de sentido común, y mantenerla ignorante para que duden de la claridad de su criterio.

A diferencia de la motivación o de la influencia positiva que puede existir en una relación, la manipulación no tiene un propósito positivo, no ayuda a una persona a desarrollar su potencial ni aporta nada al crecimiento personal.

Conforme las personas a lo largo de la vida van madurando e integrando información y conocimientos, su criterio se fortalece, por lo cual aprenden a detectar las maniobras de control y los juegos de manipulación de las personas tóxicas o abusadores.

Las formas más sutiles de abuso emocional son difíciles de detectar y las personas no terminan de comprender por qué se sienten mal o no logran ser felices.

Esto es porque las formas sutiles de abuso se llevan a cabo gradualmente y no se perciben conscientemente.

Estas formas sutiles de abuso pueden consistir en que:

  • Se aprovechen de tu altruismo.
  • Te hacen dudar de tu criterio.
  • Te triangulen con otras personas.
  • No respeten tus límites de contacto.
  • Te culpabilicen de algo que no hiciste.
  • Ignoren tu presencia y tus necesidades.
  • Usen tus defectos para sentirse superior.
  • Te impiden tomar decisiones importantes.
  • Te alejan de tu entorno amigos y/o familiares.
  • Intentan controlar tus gustos y forma de vestir.
  • Juzgan tu comportamiento injustificadamente.
  • Te comparan públicamente, asi sean trivialidades.
  • No te permiten hablar o te ignoran cuando lo haces
  • Usan repetidamente el sarcasmo, la ironía y la burla.
  • Te amenazan o te fuerzan a hacer algo que no quieres.
  • Te difaman o revelan información distorsionada sobre ti.
  • Te retiran la atención y la cercanía en función de sus intereses.
  • Te obligan a tomar decisiones en forma repentina y acelerada.
  • Dejan de escuchar y cortan el contacto sin ninguna razón lógica.
  • No toman en cuenta tu opinión para algo en lo que estás involucrado.
  • Desvían el tema de tu conversación hacia otro punto sin considerar tu propuesta.

En relaciones muy cercanas podrías:

  • Sentir que le molesta tu risa y alegría.
  • Sentirte a la defensiva y ansioso(a) con esa persona.
  • Sentir que se te dificulta relajarte y ser espontáneo(a).
  • Sentirte poco valorado(a) y respetado(a) por esa persona.
  • Sentirte desanimado y triste después de estar con esa persona.
  • Sentir que tienes que complacer a esa persona para que la relación funcione.

Por lo general, las personas que se sienten evaluadas constantemente suelen ser excesivamente complacientes y se esfuerzan mucho por agradar a los demás. Están dispuestas a soportar cualquier tipo de abuso con tal de recibir afecto, atención y reconocimiento.

Muchas veces, el abuso emocional ocurre de manera espontánea debido a los patrones de conducta aprendidos y/o heredados de su familia. Los abusadores generalmente no tienen conciencia del impacto negativo de sus acciones, comentarios o actitudes, y no ven nada de malo en la manera en que se relacionan con los demás.

En una relación abusiva o tóxica, muy pocas veces los abusadores se sienten mal por sus acciones y tampoco piensan que pueden perder algo en una relación abusiva. Por esta razón, en la mayoría de los casos, son las víctimas quienes deciden poner límites o poner fin a una relación. Son las víctimas quienes lo pasan mal en una relación abusiva y quienes pierden mucho por el camino (familiares, amigos, posesiones y lo más importante: su autoestima).

El abuso puede tomar muchas formas, algunas son muy sutiles y otras son más obvias, pero cuando la salud emocional y la autoestima de una persona se está deteriorando lentamente, se puede tener la certeza de que está en una relación abusiva o tóxica.

Las víctimas, saben que una relación que se vive como emocionalmente abusiva no es normal, pero lamentablemente, cuando han sufrido abuso emocional desde la infancia, crecen aceptando esa manera no saludable de relacionarse con los demás, como si fuera un patrón de conducta normal.

Así, durante la vida adulta, las víctimas de abuso se sienten confundidas y no logran comprender, qué es lo que no funciona en sus relaciones familiares, de pareja, laborales o sociales.

Han incorporado un patrón conducta de adaptación a las expectativas ajenas y un sentimiento de deuda hacia los demás, por lo que buscan la aprobación externa ya que las prioridades ajenas son más importantes que las suyas propias.

Las víctimas de abuso suelen dudar de su propio criterio y no se dan cuenta de que son merecedoras de respeto y que tienen los mismos derechos que los demás en expresar sus opiniones. Viven con la sensación de que deben pedir permiso para hablar, tomar una decisión, opinar o hacer cualquier cosa en forma independiente.

La realidad es que no que necesitan la aprobación o aceptación de los demás. Necesitan su propia aceptación.

Las personas justas, honestas, equilibradas, emocionalmente estables y con una autoestima saludable, no necesitan degradar ni burlarse de nadie. Con el tiempo aprenden a identificar las relaciones patológicas creadas para controlarlos y manipularlos.

Algunas personas que caen en relaciones tóxicas, se llevan un tiempo y muchas horas de terapia para sanarse y saber identificar el abuso. Por esta razón es importante reflexionar sobre lo que se acepta en una relación y establecer límites o banderas rojas para detectar a la persona abusadora o manipuladora y tomar distancia de ella.

Saludos,

María Elena Trujillo Hildebrand

 

 

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Sobre el autor del artículo María Elena Trujillo

Soy psicóloga, astróloga y coach. En el proceso e integrado varios enfoques lo cual me permite comprender ciertas experiencias de vida no frecuentes ni comunes para todos. Entiendo que hay diversas formas de ser y de estar en el mundo. Mi propósito es apoyarte y acompañarte en el proceso del descubrimiento de tí mismo, de aceptarte tal cual eres y mostrar cómo usar tus habilidades, capacidades y dones en tu propio beneficio. La meta es que logres conocerte más a tí mismo para desarrollar mayor coherencia, armonía, prosperidad, amor y agradecimiento por la vida.

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