Quirón, el sanador herido

 

quirón, el sanador herido

Quirón fue hijo de Zeus y de la ninfa Filira que se transformó en yegua para huir del Dios. Por su herencia puede comprender y acceder a ambos mundos: el de los dioses y el de los mortales. Este hecho también queda reflejado en su forma física: un centauro, mitad hombre -conexión a lo divino, lo espiritual- y mitad caballo – conexión con los instintos, las pasiones.

La casa astrológica en que esté situado nos dará una idea de cuáles son los aspectos de la vida en la que podemos ser más instintivos e irracionales, allí donde nuestro ser animal puede adquirir más fuerza, y donde somos más capaces de trascender, mediante nuestro propio esfuerzo, la parte instintiva, dejando aflorar nuestro ser espiritual, transmutando el gran potencial de la energía animal y utilizándola para nuestro crecimiento hacia otros niveles del ser.

Su órbita, entre Saturno y Urano es errática (con una revolución de 52 años). Está con un pie en el mundo de la forma saturnina y otro con la necesidad de liberarse de las estructuras que lo limitan. De acuerdo con su condición de centauro, una mitad de su ser responde a lo terrestre y la otra mitad a lo celeste.

Quirón, cuyo símbolo recuerda a una llave, es el vínculo entre Saturno y Urano. Si representamos a Saturno como los muros de una casa con las puertas y las ventanas cerradas, y Urano al exterior de la casa, Quirón representa la llave que abre la puerta del muro permitiendo la interrelación del interior con el exterior.

Por otra parte, difiere de Saturno y Urano ya que no defiende ni lo establecido ni lo destruye, sino que se aparta de ello.

La parte de nuestra carta que está influída por Quirón, se caracteriza por una manera de ser propia. Se aparta del rebaño y no pretende cambiar la sociedad, pero no puede evitar influir en ella, ya que por su particular manera de vivir y de actuar, atrae seguidores.

Parece ser que a pesar del dolor del rechazo que experimentamos en esta área de la vida, contamos también con una gran protección, surgiendo la ayuda que necesitamos para superar la prueba y transmutar el dolor en conocimiento que deberá ser compartido con otros.

Se puede deducir de esto que Quirón tiene asignado el papel de enseñar y hacer madurar a la persona. La posición de Quirón nos proporciona información acerca de las experiencias vitales que necesitamos para nuestra evolución. En la medida que somos conscientes de la lección que conlleva cada experiencia, el sufrimiento que nos produce se transforma en la llave que nos permitirá acceder a un nivel más alto de madurez.

Para la persona que no quiere ser consciente de ello, Quirón actuará como un planeta productor de experiencias muy dolorosas que se repetirán una y otra vez hasta que se entienda y se asuma su significado. Quirón fue abandonado a su suerte, y lo que podía convertirse en una tragedia, cambio de una pérdida afectiva absoluta a ser protegido por Apolo que le transmitió la sabiduría que le permitió convertirse en un gran maestro.

Quirón nos hace pasar por pruebas, pero también nos proporciona la protección y ayuda para superarlas.

Quirón fue abandonado por su padre y rechazado por su madre, que sintió vergüenza de él, por lo cual hay una fuerte conexión con el abandono y el rechazo familiar.

En la casa astrológica en que esté ubicado, se mostrará el aspecto de la vida en el cual somos más susceptibles al rechazo, donde quizá lo hemos vivido en forma real o imaginaria, quedando una herida en nuestra afectividad que se activa ante la más mínima insinuación.

Está asociado con la imagen mítica del sanador herido. Este símbolo  representa una sabiduría profunda acerca del dolor,  un conocimiento tan íntimo del sufrimiento que termina transformándose en talento curativo, con la particular característica de que sólo puede ser ejercido para aliviar el padecimiento de los otros, antes que el propio.

Combina comprensión y dolor, sabiduría y compasión, conocimiento y talento sanador. Hace referencia a una herida siempre abierta en nosotros que permite desarrollar compasión por aquellos que la sufren y acompañarlos en su sanación.

La combinación de vivencia de una herida y capacidad sanadora, la condición de ser “herido” y “sanador”, es la que aporta mayor riqueza a la hora de interpretar este arquetipo. No se trata simplemente de “alguien que sufre” o de “alguien que cura”, sino de quien puede curar porque sufre.

En una carta natal la posición de Quirón por signo, casa y aspecto, nos indicará dónde experimentaremos esa herida, en que área de la vida se manifestará el desafío. Indica una dimensión de nuestra existencia en la que sentimos vivir un estigma, una marca provocada por el destino y que no podemos ignorar. La huella de un hecho doloroso que vivimos como fatalidad.

Siguiendo con lo mitológico, es interesante destacar que, además no contar con el afecto y reconocimiento de sus padres, Quirón sufrió una herida física provocada por una flecha lanzada, en estado de ebriedad, por Hércules.

Entendiendo que Hércules es el arquetipo del héroe solar, la historia parece estar contándonos que es la fascinación del yo y los hechizos del ego con sus fantasías de omnipotencia, los que con el tiempo promueven nuestra profunda sensación de discapacidad.

Cuando el desafío que Quirón trae a nuestras vidas es vivido desde una conciencia egóica, cristalizada en la sensación de ser un yo exclusivo e independiente, la experiencia de la herida tiende a quedar atrapada en el trauma por comparación, en la polarización (negación-victimización). Ante las situaciones de destino que nos llevan a sufrir la herida, lo primero que experimentamos son reacciones defensivas y de rechazo, las cuales ponen de manifiesto la imposibilidad de incluirlas y asimilarlas.

Existen dos tres formas de reaccionar ante la herida de Quirón, siendo la última, la que redime el dolor.

  1. La Negación. Aquí las variantes van desde la amnesia inconsciente, el bloqueo y/o la evitación del contacto con la experiencia, el olvido deliberado, o la adjudicación demasiado temprana de un sentido trascendente al suceso doloroso (la voluntad de Dios, el karma arrastrado desde vidas pasadas, una misión para la cual fui elegido, etc.). En este caso, ese sentido atribuido al episodio traumático no surge en forma natural del contacto con el dolor, no lo incluye ni comprende, sino que lo niega o intenta reprimir. En la negación prevalece el componente uraniano del símbolo de Quirón: el anhelo de trascendencia anula el contacto con el dolor.
  2. La Victimización. En este caso prevalece el sentimiento de estar siendo perjudicados por una voluntad exterior que infringe nuestro sufrimiento. Se identifica un culpable de esa situación de la que nos sentimos víctimas. Muchas veces es posible que exista un agente objetivo de sometimiento que cause la experiencia traumática, lo cual favorece que todo el significado del suceso se cierre en esa única causa y quede bloqueada la aparición de todo sentido trascendente.
  • Victimización activa la persona se resiste y confronta con aquel que ha identificado como el culpable de su padecer.
  • Victimización pasiva, la persona se siente impotente, abatido en el sometimiento y se repliega en la queja, la pena y en la sensación amarga de su inevitable desdicha.

En la victimización (ya sea activa o pasiva) el componente saturnino se impone: el sufrimiento es una carga abrumadora en la que no se percibe sentido alguno.

  1. La clave de resolución de este conflicto está en revelar un sentido trascendente del yo, al que podemos llegar desde el sentimiento de ser un ser espiritual viviendo una experiencia humana, donde la conciencia está entregada al misterio universal que opera en nuestra vida personal.

Lo que nos pide Quirón, es la vivencia del sentido que surge del dolor que nos agobia, la sabia paz que se revela en la herida que no puede ser sanada en su totalidad. Por esta razón, la herida representa un dolor que nos lleva a desarrollar la humildad, que es una característica distintiva del tipo de sabiduría quironiana.

Los tránsitos de Quirón tienen que ver con períodos de enfermedades y terapias, estudios, contactos con maestros. También con uniones y separaciones, transformaciones y muerte, viajes físicos o exploraciones interiores.

Concluyendo, Quirón representa el proceso de transmutación alquímica, síntesis de las polaridades básicas (instinto-intelecto, alma-mente) y de las experiencias místicas y de expansión de la conciencia, que contribuyen a facilitar una visión integradora y global del cosmos, y una traducción práctica y efectiva de lo aprendido.

Además de indicarnos que el mejor maestro, después de servir humildemente al alumno, debe “morir” para que aquél conduzca por sí mismo su destino, también nos indica y muestra la llave con la que abrir la puerta de salida del Zodíaco: la muerte del ego, a través de un sacrificio y/o de una ofrenda de amor por la humanidad.

Saludos,

María Elena Trujillo Hildebrand

 

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Sobre el autor del artículo María Elena Trujillo

Soy psicóloga, astróloga y coach. En el proceso e integrado varios enfoques lo cual me permite comprender ciertas experiencias de vida no frecuentes ni comunes para todos. Entiendo que hay diversas formas de ser y de estar en el mundo. Mi propósito es apoyarte y acompañarte en el proceso del descubrimiento de tí mismo, de aceptarte tal cual eres y mostrar cómo usar tus habilidades, capacidades y dones en tu propio beneficio. La meta es que logres conocerte más a tí mismo para desarrollar mayor coherencia, armonía, prosperidad, amor y agradecimiento por la vida.

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